El facebook de Dios

 

 

Había llegado el momento, todas las calles estaban adornadas hasta la saciedad, las mujeres habían
sacado a sus hijos recién nacidos, a sus ancianos y enfermos, a los boletos de lotería comprados el
día anterior con la esperanza de que, al tocarlos con su túnica, los niños crecieran sanos, los
ancianos y enfermos sanarían y los boletos trajeran cuantiosas sumas de dinero.
Todo aquello había empezado hacía ya dos largos y mediáticos meses, en una pequeña habitación,
de la forma más disparatada e inverosímil que nadie podía haber imaginado.
Cuando la noticia se supo, por supuesto, nadie la creyó, se sucedieron chistes en televisivos
monólogos de televisión, portadas y portadas de revistas amarillistas y sensacionalistas, que dejaron
de lado sus exclusivas sobre ovnis y chupacabras para centrarse en aquella primicia.
Se sucedió toda una avalancha mediática donde se dejó de lado quizás lo más importante de todo
aquel asunto, el mensaje en sí.
Este mensaje comenzó una tarde lluviosa de invierno, en una pequeña casa, nadie recuerda ya
donde fue exactamente, así como el nombre de la niña. Este niña tenía seis años, no tenía amigos,
estaba sufriendo una leucemia durante ya varios años y lo único que tenía para acercarse al mundo
exterior era su ordenador, aquella tarde abrió su primera cuenta en “Facebook”, no esperaba tener
muchos amigos, simplemente alguien con quien pudiera hablar, pasaron días hasta que volvió a
abrir su cuenta en aquella red social.
El por qué Dios la eligió a ella, es todo un enigma, simplemente ella observó el mensaje de amistad
y agregó a la persona en sí, cuando vio que en el nombre ponía, simplemente DIOS, rompió a reír,
después se enfadó, sintiéndose víctima de una broma, y después quiso comprobar quien era
realmente aquella persona.
Nadie sabe de que hablaron durante horas enteras, pero según la declaración de la joven al mundo
entero, por medio de los canales de televisión y los periódicos, no tenia dudas de que aquel perfil
era el de Dios, ya que él mismo le había dicho cosas de ella, vía chat, que era imposible que nadie
supiera si no ella misma, ni siquiera, dijo, sus padres.
Después dijo que Dios le había encomendado una misión, el comunicar al mundo un mensaje, sin
ruborizarse siquiera, sin mostrar gesto alguno que fuera señal de que mentía, dijo que Dios iba a
bajar a la Tierra el día 5 de octubre de 2020, y que pedía que el mundo dejara atrás todo atisbo de
guerra, indiferencia, intolerancia, discriminación, racismo, sexismo, venganza e ira.
Las reacciones a partir de aquel momento fueron muy variadas, pero todas en contra, muchos
acusaron a la familia de explotar a aquella niña con fines benéficos, sin saber, obviamente, que la
familia y la niña se habían negado en redondo a cobrar un solo céntimo, otros, los más religiosos, se
separaron en dos grupos, los que lo creían y los que no. Los debates en las televisiones fueron
abundante y muchos de ellos frenéticos, teólogos y sociólogos de derechas y de izquierdas discutían
sobre el estado actual del mundo en cuanto a la religión y la moral, aquellas palabras eran seguidas
por millones de personas a pesar de que la mayoría ni las entendía, simplemente deseaban estar en
aquel barco se hundiera o no.
Durante semanas se comentó millones de veces la noticia, y las televisiones de las casas, de los
bares, de los comercios, de los centros comerciales, mostraban a los tertulianos vestidos de traje
hablando sobre el asunto que a todo el mundo importaba.
--Lo importante es el método que ha usado Dios, si es que realmente es Dios, para comunicarse, ha
sido a través del Facebook, ya no estamos hablando de Fátima, ni de Garabandal, Dios se ha
adaptado al siglo XXI-- decía un economista inglés.
Poco a poco fueron pasando los días hacia el momento que por fin Dios bajaría a la Tierra, las
personas se preparaban, nerviosas, sin saber muy bien que hacer, como vestirse, a dónde ir.
La llegara de Dios era lo único que importaba, no que hubiera habido un terremoto en Chile, ni que
se hubiera derrumbado un puente en India, Cruz Roja y los bomberos solo estaban para Dios.
Algo que resulto curioso, aunque solo después de la llegara, es que todo el mundo había fabricado
una imagen de Dios muy diferente, cada uno una propia, millones de niños dibujaron a Dios, a su
Dios, y ninguno era igual, por supuesto, ningún dibujo logró captar siquiera un poco de la verdadera
imagen de Dios, tal y como se comprobó después.
Tres días antes de su llegara, Dios, por medio del Facebook y de su niña predilecta, avisó del sitio
exacto donde llegaría, curiosamente no fue, como todos pensaban, en el centro de la ciudad ni en
tierra santa, eligió el barrio más pobre y desahuciado que existía, allí, se quitó de en medio a los
pobres, a los vagabundos y a las prostitutas, se adornó toda la calle y alrededores con estampas de la
virgen y de Jesucristo, de adulto y de niño, las monjas cantaban, los sacerdotes rezaban, los jóvenes
se arrepentían de sus pecados, incluso los ateos confesos querían ver el acontecimiento, casi
sabedores de que nadie aparecería.
Todo el mundo había olvidado el mensaje que Dios le dio a la niña.
A las cinco en punto de la tarde, un coche apareció, desilusionando a mucha gente, pues ya habían
hablado sobre la majestuosa aparición de Dios por medio de un rayo de luz o aterrizando con la
nave que vio Ezequiel, rodeado de arcángeles, en vez de eso fue un coche pequeño y antiguo, color
blanco, la puerta de atrás se abrió...y Dios bajó de él.
Nadie, absolutamente nadie, sabría ni sabrá nunca describir que era lo que tenían delante, la forma
de Dios era por lo menos extraña. Se sucedieron varias reacciones, algunos rieron, otros lloraron,
algunos vomitaron, las mujeres que habían sacado a sus recién nacidos corrieron con ellos a casa,
los enfermos decidieron seguir confiando en los médicos y la ciencia y los jóvenes se sintieron
afortunados por no haber seguido las enseñanzas de aquella cosa.
Después del escándalo general hubo un silencio expectante, Dios les miraba, callado, sin decir nada,
entonces, de entre la multitud, surgió la niña con cáncer, caminó hacia él despacio y le abrazó sin
mediar palabra, Dios la cogió y la puso sobre su regazo, le acarició el poco pelo que la pobre niña
tenía con lo que parecía era una de sus manos, mucha gente se marchó, desilusionada, entristecida
por no ver a un Jim Caviezel o un Robert Powell, por no ver a la figura titánica e inmortal que
habían fabulado en sus sueños, pero muchos se quedaron, expectantes, esperando a ver que pasaba.
Hubo niños que quisieron acercarse, algunos, los que sus padre se lo permitieron, se sentaron
también en el regazo de Dios o a sus pies, hablaron sobre cosas banales como los estudios y la
familia.
Después los niños se levantaron y volvieron a su sitio, Dios permaneció quieto algunos minutos,
hasta que alguien, algún atrevido, salió de entre la multitud, era el presidente, dado su cargo, había
hecho acopio de valor para acercarse.
--¿Cómo sabemos que tu eres Dios?--preguntó.
El gesto de la cara de Dios no cambió en absoluto.
--Habéis ignorado mi mensaje—dijo--El mundo sigue en guerra consigo mismo, hay hambre y
destrucción.
--Teníamos que preparar tu llegada—dijo el presidente—Para servirte como te mereces.
--No habéis comprendido nada—respondió Dios.
En aquel momento desapareció, tampoco hubo luz ni nada extraordinario, simplemente donde
estaba, ya no había nada.
Sucedió igual en todos los países, porque Dios estuvo en todos los países a la vez, al mismo tiempo,
se sabe que en cada país hizo algo diferente, pero sus últimas palabras fueron las mismas.
Jamás ha vuelto.
Durante los días posteriores hubo una gran tristeza entre la gente, que casi se podía palpar, después,
todo pareció volver a la normalidad, ningún país dio un paso al frente para proponer un tratado de
paz mundial, ningún país quemó sus tanques y sus armas, y los más pobres continuaron con
hambre, con miseria, con la suma indiferencia de todos los demás habitantes de la Tierra.
Hay quien dice que Dios nos ha abandonado, yo creo que nosotros mismos nos hemos abandonado
hace ya mucho tiempo, y que si esto ha ocurrido que Dios venga o nó no tiene en realidad ninguna
importancia.
La niña del Facebook, tal y como se la conoció toda su vida, se curó por completo del cáncer nada
más sentir la mano de Dios en su cuerpo, esa mano que todos despreciamos al verla, ahora ya nadie
espera toparse con el Facebook de Dios.